La experiencia en España de Joel Armando Hernández se define como llegar y besar el santo. Este mago autodidacta, de 36 años, comenzó dándose a conocer haciendo magia en pequeños bares y restaurantes de Madrid. Gracias al boca a boca, enseguida encontró trabajo en los mejores restaurantes de la capital madrileña. Su historia arranca desde pequeño cuando dejó de ir a los cumpleaños de sus amigos si no estaba invitado un mago. Aquel truco del pañuelo que luego se transforma en bastón lo marcó para toda una vida.
Tenía siete años y desde entonces su infancia transcurrió entre cartas, monedas, dados y pañuelos que hacía desaparecer entre el arroz con frijoles sazonado de reproches de su madre. Su afición no sentó bien en su familia y una letanía se repetía sin cesar entre las paredes de su casa: "Deja la baraja y ponte a hacer otra cosa". Allí en Cuba no había Magia Borrás ni nada que se le pareciese, así que se tuvo que apañar con los papeles, piedras y monedas que encontraba a su paso. Hasta que en su camino se cruzó un libro de magia para niños, que le guió tras los pasos de Houdini. Y, cual Harry Potter cubano, empezó a hacer trucos a sus amigos.
Más conocido como el mago de Got Talent o el mago Joel de Cuba, el artista actualmente se encuentra en uno de los momentos más dulces de su carrera profesional, después de haber quedado finalista en Got Talent y haber sido nombrado ganador de Got Talent Magic, teniendo por delante numerosas ciudades que le están esperando y miles de fanáticos a la magia que no quieren perderse a este nuevo mago.